
La historia de Venezuela no se entiende sin el petróleo, pero tampoco se comprende si no se indaga en las huellas que este ha dejado sobre el cuerpo y la conciencia de su gente. Los niños del petróleo, de Joel Sangronis Padrón, no es solo una colección de cuentos: es una autopsia literaria de un país moldeado por la renta y la dependencia. A través de una narrativa intensa, crítica y profundamente humana, el autor retrata las contradicciones, delirios, miserias y esperanzas de una sociedad que se formó a los pies del pozo y el balancín.

